Abdominales Marcados: Mitos y Realidades

Pasar hambre

Dieta, dieta, la mejor dieta es no comer.
Bajo tan dramática frase se encuentra, además de un grave error, la percepción que tienen muchas de las personas que pretenden conseguir un abdomen marcado. Cuando se plantea que, para tener ese abdomen, van a tener que aunar el trabajo de los músculos que constituyen la zona abdominal con la reducción de grasas que impide su exhibición, en seguida se relaciona esta reducción de grasas con un “pasar hambre”.

Nada más alejado de la realidad: para la realización correcta de ejercicio nuestro cuerpo debe disponer de los nutrientes adecuados en la cantidad necesaria, algo que, en muchos casos, implica comer más cantidad de la que se está comiendo actualmente.

Probablemente para mantener el nivel de ejercicio al que vamos a enfrentarnos, debamos alimentar a nuestro cuerpo como mínimo tanto como lo hacemos ahora aunque, eso sí: deberemos modificar la forma en la que lo alimentamos, deberemos modificar las pautas horarias, el número de comidas y los ingredientes de estas, pero comiendo tanto o más.

Este cambio en el estilo de alimentación es el que probablemente asuste a quienes se enfrentan por primera vez al planteamiento de reducir la grasa abdominal para conseguir un abdomen marcado, como decimos sí va a suponer un cambio alimentario (no se puede cambiar haciendo lo mismo) aunque en ningún momento es necesario pasar hambre.
Genética

Con la genética pasa algo extraño y es, cómo cambia la percepción de la misma con el tiempo. Nos explicamos: imaginemos los primeros humanos, aquellos que vivían expuestos a la intemperie, a los cambios de temperatura. Para estos primeros humanos, disponer de una abundante pelambrera suponía la diferencia entre sobrevivir a las inclemencias del tiempo o fallecer.

Con la llegada del hombre metrosexual, la percepción ha cambiado, aquel hombre alopécico (exceptuado en la cabeza) que hubiera fallecido en esas circunstancias es ahora una privilegiado que no tiene que recurrir a los distintos métodos de eliminación de cabello.

En el caso de los abdominales ocurre algo parecido. Históricamente el hombre ha almacenado sus reservas de nutrientes en forma de grasas, grasas que tienen tendencia a acumularse en su mayor parte en la zona abdominal. Así, ahora, aquellos hombres que hubieran tenido problemas para subsistir en tiempos de carencia alimentaria, aquellos “errores genéticos”, incapaces de almacenar reservas, son los privilegiados que no deben hacer casi nada para marcar los abdominales, pues no almacenan grasas.

Cierto es que la genética puede ayudar a tener un abdomen marcado con mayor facilidad, cierto es que la genética puede hacer que tengamos una mayor o menor predisposición a desarrollar el grupo muscular que suponen los abdominales y a acumular con mayor o menor facilidad las grasas que impedirán que se muestre el fruto de nuestro trabajo,…

Cierto es que la genética nos puede ayudar pero, la genética favorable se da en un grupo muy reducido de personas que no son los preocupados por cómo conseguir un abdomen marcado (lo tienen de natural) y, para el resto, se han desarrollado sistemas altamente eficaces que conseguirán este objetivo minimizando nuestro trabajo y esfuerzo.

Preocupación por la apariencia

Llegamos punto que mayor relevancia está tomando actualmente: las personas que estamos preocupados por conseguir un abdomen marcado somos unas personas simples que sólo buscamos el bienestar superficial de un cuerpo bonito, somos personas sin aspiraciones que sólo buscamos cultivar nuestro físico sin prestar atención al adoctrinamiento de nuestra mente.

Por supuesto, en nuestra simpleza, obtenemos sin saber beneficios que no tienen estos que no se ejercitan:

    • Los abdominales son la zona muscular que protege la parte de nuestro tronco que no dispone de osamenta. El trabajo de los abdominales mejora de forma considerable el soporte de nuestra espalda y reduce los dolores lumbares y las lesiones de cervicales (cuello).

 

    • La realización periódica de ejercicio mejora el desempeño atlético en general.

 

    • La reducción de grasas en nuestro cuerpo (algo que sólo hacemos para marcar unos abdominales desarrollados) tiene el efecto lateral de reducir drásticamente el impacto de las enfermedades del corazón, la diabetes del tipo 1 o muchos de los tipos de cáncer actuales.

 

  • La práctica continuada de ejercicio físico (cualquier ejercicio) repercute directamente en nuestra salud física. Es la fuente de una correcta oxigenación (alimentación) de nuestras células. En concreto en este punto es fundamental para la consecución de unas neuronas activas.

En conclusión, existe una gran cantidad de mitos en torno al mundo que rodea a las personas que pretendemos desarrollar nuestra zona abdominal y, de paso, conseguir un tono físico adecuado con un cuerpo firme y saludable en el que nos sintamos a gusto y del que tengamos las garantías que nos va a durar pues para ello lo cuidamos.

Vemos que la mayoría de estos mitos se basan en el desconocimiento: con una buena rutina, completa y eficiente, y una alimentación correcta, adecuada y suficiente, es posible conseguir nuestro objetivo de tener unos abdominales marcados de una manera rápida y duradera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *